Risotto de setas de otoño

Pocos platos resultan tan reconfortantes cuando empieza el frío como un buen arroz meloso. El otoño trae consigo la temporada alta de setas, un ingrediente silvestre repleto de aroma que encaja de maravilla en la cocina de diario. 

Hacer un risotto en casa suele imponer un poco de respeto, pero no requiere técnicas complejas. Con un poco de paciencia, las herramientas adecuadas y entendiendo cómo se comporta el grano de arroz durante la cocción, el resultado queda siempre de diez. 

Qué diferencia a un risotto y el secreto de su cremosidad

A diferencia de una paella o de un arroz caldoso tradicional, donde el grano cocido busca quedar suelto o nadar en un caldo ligero, el risotto destaca por esa textura mantecosa que tanto nos gusta.

Esa magia no se consigue añadiendo nata ni espesantes artificiales. La clave reside en dos factores simples:

  • El tipo de arroz: utilizar variedades ricas en almidón, como el arroz arborio o carnaroli. 
  • El frotado del grano: remover suavemente mientras se añade el caldo caliente poco a poco. 

Al remover el arroz con frecuencia durante el cocinado, la fricción entre los granos va liberando el almidón de forma gradual. Ese almidón se emulsiona con el líquido y, al rematar al final con mantequilla y queso parmesano (el famoso proceso italiano conocido como manteccatura), se crea esa crema sedosa tan característica. 

Un plato de temporada lleno de nutrientes

Las setas son uno de los grandes tesoros gastronómicos de esta época del año. Se pueden utilizar opciones de cultivo como el champiñón o la seta de ostra, o bien aprovechar la variedad que ofrecen especies de monte como los boletus, los rebozuelos o las setas de cardo. 

  • Bajo aporte calórico y fibra: las setas aportan mucho volumen y sabor sin sumar apenas grasas, ayudando además a la digestión.
  • Minerales y antioxidantes: constituyen una fuente natural de potasio, fósforo, selenio y vitaminas del grupo B.
  • Energía de calidad: el arroz aporta carbohidratos de absorción lenta que mantienen la energía durante toda la jornada.

Tiempo de preparación: 35 minutos

Comensales: 4 personas

Dificultad: “Eso lo hace cualquiera”

Menaje utilizado: Cacerola o cazuela antiadherente Vitrinor de fondo difusor (reparte el calor de forma uniforme para que el arroz se cocine por igual y el almidón se ligue sin pegarse)

Necesitas:

  • 300 g de arroz arborio
  • 300 g de setas variadas
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 l de caldo de verduras
  • 100 ml de vino blanco
  • 50 g de mantequilla
  • 50 g de queso parmesano rallado
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra molida al gusto

Paso a paso

Preparar las setas y verduras: limpia las setas con un paño húmedo o un pincel para retirar restos de tierra y córtalas en trozos pequeños. Pela y pica la cebolla y el diente de ajo bien finos. 

Saltear la base: calienta un chorrito de aceite de oliva en tu cacerola y sofríe la cebolla con el ajo a fuego suave durante unos minutos. 

Cocinar las setas: añade las setas picadas a la cazuela y cocina durante 5-7 minutos hasta que estén tiernas. 

Nacarar el arroz: incorpora el arroz arborio y rehoga durante 2 minutos, removiendo constantemente para que el grano se impregne de los sabores. 

Añadir el vino: vierte el vino blanco y cocina durante un par de minutos a fuego alegre hasta que se evapore el alcohol. 

Incorporar el caldo poco a poco: mantén el caldo de verduras caliente en un cazo al lado. Ve añadiéndolo poco a poco al arroz a medida que se vaya absorbiendo, removiendo con frecuencia. 

Cocinar al punto: mantén la cocción durante 18-20 minutos hasta que el arroz esté tierno y cremoso. 

Mantecar el risotto: retira la cazuela del fuego y añade la mantequilla y el queso parmesano rallado. Mezcla bien hasta que ambos ingredientes se hayan integrado completamente. 

Servir inmediatamente: sirve bien caliente en el momento y ralla un poco más de queso parmesano por encima. 

 

Ideas y variaciones para personalizarlo

  • Un toque de aroma: un par de gotas de aceite de trufa justo antes de mantecar le dan un matiz increíble.
  • Caldo con más potencia: si utilizas setas deshidratadas como boletus, aprovecha el agua de hidratación bien filtrada para sumarla al caldo de verduras.
  • Versión sin lácteos: puedes realizar la manteccatura sustituyendo la mantequilla por un buen chorro de aceite de oliva virgen extra de variedad picual y queso vegano o levadura nutricional.

 

Un buen risotto premia cada minuto que le dedicas frente al fuego con un resultado reconfortante. Y si te apetecen más ideas para sacar partido a tu cacerola Vitrinor este otoño, date una vuelta por nuestro buscador de recetas en la web. ¡Encender el fuego y disfrutar a la mesa siempre es un buen plan!