Albóndigas de ternera al vino tinto

Hay platos que no pasan de moda porque funcionan siempre.

Porque huelen a cocina de casa, a fuego lento y a pan preparado para mojar. Las albóndigas de ternera al vino tinto son uno de esos clásicos que no necesitan reinventarse, solo hacerse bien.

Esta receta parte de una base muy sencilla: buena carne, pocos ingredientes y un proceso sin prisas. Nada de técnicas complicadas ni pasos imposibles. Solo dorar, reducir y dejar que el tiempo haga su trabajo. El vino tinto aporta profundidad, el caldo equilibra y la cebolla bien pochada liga una salsa que se vuelve cada vez más sabrosa a medida que avanza la cocción.

Es un plato perfecto para el día a día, pero también para cocinar con calma el fin de semana. De esos que mejoran si se dejan reposar y que convierten cualquier comida en algo un poco más especial sin esfuerzo extra.

Comensales: 4 personas

Tiempo de preparación: 45 minutos

Dificultad: bastante fácil

Menaje utilizado: sartén amplia y cacerola Vitrinor

Necesitas:

  • 500 g de carne de ternera picada
  • 1 huevo
  • 50 g de pan rallado
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla mediana
  • 150 ml de vino tinto
  • 200 ml de caldo de carne
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal y pimienta al gusto
  • Perejil fresco picado
  • Aceite para freír

¿Cómo se hace?

Pela y pica muy fino la cebolla y los dientes de ajo. En un bol amplio mezcla la carne de ternera con el huevo, el pan rallado, sal, pimienta, la mitad del perejil picado y parte del ajo. Trabaja la mezcla lo justo para integrar los ingredientes y forma albóndigas del tamaño que te resulte cómodo.

Calienta aceite suficiente para freír y dora las albóndigas hasta que queden bien selladas por fuera. No hace falta que se cocinen del todo en este punto, solo que cojan color. Retíralas y déjalas escurrir sobre papel absorbente.

En una sartén o cacerola amplia añade un chorrito de aceite de oliva y sofríe la cebolla junto con el ajo restante a fuego medio, hasta que esté blanda y ligeramente dorada. Incorpora el vino tinto y deja que reduzca un par de minutos, lo justo para que pierda el alcohol y concentre el sabor. Añade el caldo de carne, mezcla bien y devuelve las albóndigas a la salsa.

Cocina todo junto a fuego suave durante unos 20 minutos, moviendo la cacerola con cuidado para que las albóndigas se impregnen bien y la salsa vaya espesando poco a poco. Antes de servir, espolvorea el resto del perejil fresco por encima.

Y mejor todavía

Estas albóndigas ganan mucho con un poco de reposo, así que no tengas prisa. Acompáñalas con un puré suave, arroz blanco o simplemente pan del bueno. Y si sobra salsa, no pasa nada: probablemente sea lo mejor del plato.

Porque al final, cocinar bien no siempre va de hacer más, sino de hacerlo sencillo, con ingredientes reconocibles, una buena sartén y el tiempo justo para que todo encaje.