Tarta rústica de fresas y almendras

Un postre fácil, bonito y perfecto para aprovechar la fruta de temporada

Hay recetas que tienen mucho encanto sin necesidad de complicarse demasiado, y esta tarta rústica de fresas y almendras es una de ellas. Tiene ese punto casero que entra por los ojos, una preparación muy sencilla y un resultado que parece más elaborado de lo que en realidad es. La frescura de la fruta, el toque tostado de la almendra y la base crujiente hacen muy buen equipo.

Además, es una receta estupenda para aprovechar las fresas de temporada, cuando están en su mejor momento: más asequibles, más sabrosas, más aromáticas y con un dulzor natural que hace que el postre funcione casi solo. 

También tiene su lado interesante desde el punto de vista nutricional. Las fresas son ligeras, refrescantes y especialmente conocidas por su aporte de vitamina C, mientras que las almendras añaden textura, sabor y un puñado de grasas saludables, fibra y minerales. No deja de ser un postre, claro, pero dentro de lo dulce tiene ingredientes que suman más de lo que parece.

Y al prepararla en un recipiente para horno Vitrinor, todo resulta todavía más cómodo: la masa se hornea bien, la fruta queda jugosa y puedes llevar la tarta del horno a la mesa con toda naturalidad.

Comensales: 4-6 personas

Tiempo de preparación: 45 minutos

Dificultad: Fácil

Menaje: Recipiente para horno Vitrinor



Necesitas:

  • 1 lámina de masa quebrada
  • 300 g de fresas
  • 80 g de azúcar moreno
  • 1 puñado de almendras
  • 1 chorrito de zumo de limón

Cómo se hace

Precalienta y prepara la base

Precalienta el horno a 180 ºC. Coloca la lámina de masa quebrada sobre el recipiente para horno Vitrinor y hornéala durante unos 10 minutos.

Este primer golpe de horno ayuda a que la base quede algo más firme y soporte mejor la humedad de la fruta después. Es un gesto sencillo, pero merece mucho la pena para que la tarta quede mejor.

Lava y prepara las fresas

Lava bien las fresas, quítales el rabito y córtalas en láminas o trozos medianos, según prefieras. Si están bien maduras y en temporada, apenas necesitan nada más para quedar riquísimas.

Ponlas en un bol con el azúcar moreno y un chorrito de zumo de limón. Mezcla con suavidad, lo justo para que la fruta se impregne bien sin romperse demasiado.

Monta el relleno

Saca la base del horno y coloca las fresas en el centro, repartiéndolas de forma uniforme. Añade por encima las almendras para darle ese punto crujiente que contrasta tan bien con la jugosidad de la fruta.

Aquí no hace falta buscar perfección milimétrica. Esta receta funciona precisamente porque tiene un aire casero y desenfadado que le sienta fenomenal.

Dale su forma rústica

Dobla los bordes de la masa hacia dentro, cubriendo ligeramente parte del relleno. No te preocupes si no queda completamente regular: esa terminación algo imperfecta es parte de su encanto.

Es una de esas tartas que no necesitan ir de pastelería seria para quedar bien.

Hornea hasta que esté dorada

Vuelve a introducir la tarta en el horno y hornéala durante unos 30 minutos a 180 ºC, o hasta que la masa se vea dorada y las fresas estén tiernas y jugosas.

El tiempo puede variar un poco según el horno, así que conviene echar un vistazo en los últimos minutos para dar con ese punto en el que la masa está hecha y la fruta todavía conserva buena textura.

Deja templar y sirve

Cuando la saques del horno, si puedes esperar, déjala templar antes de servir. Puedes tomarla así, tal cual, o acompañarla con un poco de yogur, nata montada o una bola de helado si quieres darle un aire más festivo.

Pero ya verás que incluso sin extras, funciona de maravilla.

Por qué esta receta merece un hueco en tu recetario

Aprovecha muy bien la fruta de temporada

Cuando las fresas están en su mejor momento, esta receta es una forma estupenda de sacarles partido sin disfrazarlas demasiado. Aquí la fruta sigue siendo la protagonista, y eso se nota en el sabor final.

Es sencilla, pero muy lucida

Tiene ese equilibrio tan agradecido entre receta fácil y resultado vistoso. Perfecta para cuando apetece preparar algo bonito sin meterse en demasiados líos.

Combina textura y frescura

La base crujiente, la fruta jugosa y el toque de almendra hacen que cada bocado tenga más gracia de la que uno espera en una receta tan sencilla.

Consejos para que quede todavía mejor

Escurre un poco la fruta si hace falta

Si las fresas están muy maduras o especialmente jugosas, puedes dejarlas reposar unos minutos y retirar parte del líquido antes de colocarlas sobre la masa. Así evitarás que la base se humedezca demasiado.

No te pases con el azúcar

Si la fruta está en buen momento, probablemente no necesite mucho más. La gracia de esta tarta está también en que sabe a fresa de verdad.

Tuesta ligeramente las almendras

Si quieres potenciar su sabor, puedes tostarlas un poco antes de añadirlas. No es imprescindible, pero queda muy bien.

Vigila el punto final

La tarta está mejor cuando la masa se ve dorada y la fruta queda jugosa, no deshecha. Ese equilibrio es el que la hace especialmente apetecible.

Variaciones que también funcionan

Con otros frutos rojos

Puedes sustituir una parte de las fresas por frambuesas, arándanos o moras si quieres un matiz distinto y un punto más ácido.

Con un toque especiado

Una pizca de canela o un poco de vainilla combinan muy bien con la fresa y la almendra.

Con otros frutos secos

Si te apetece variar, también queda muy bien con pistachos o nueces, aunque la almendra aquí le sienta especialmente bien.

Una receta para repetir mientras dure la temporada

Hay postres que apetece hacer una vez. Y luego están los que uno repite mientras encuentra buena fruta en la frutería. Esta tarta está más en el segundo grupo.

Así que ya sabes: si tienes fresas de temporada por casa y te apetece darles una salida rica, vistosa y nada complicada, aquí tienes una muy buena excusa para encender el horno.

Porque cuando una receta es fácil, bonita y además ayuda a aprovechar lo mejor del momento, cuesta encontrarle pegas.