Cuando el picante aprieta: trucos para equilibrar tu receta.

Hay momentos gloriosos en la cocina, y luego están esos instantes… en que un curry, un chili o una salsa se convierten en un desafío para tus papilas gustativas. La culpa la tiene una molécula muy concreta: la capsaicina.

Capsaicina: el alma del picante

La capsaicina es el compuesto responsable de esa sensación de ardor que sentimos al morder un chile o una guindilla. Aunque nuestro cerebro lo traduce como “calor”, en realidad es un irritante químico que activa receptores del dolor en la boca y en la lengua.  

Un dato interesante: la capsaicina es liposoluble, lo que significa que se disuelve muy bien en grasa o aceite, pero no en agua. Por eso beber un vaso de agua tras un bocado ardiente suele empeorar la sensación —el agua simplemente dispersa la capsaicina por más superficie, como si extendieras el fuego en lugar de apagarlo.  

Los mejores aliados para rebajar el picante

Lácteos: tu mejor amigo en caso de emergencia picante

Los productos lácteos —leche, yogur, nata o quesos cremosos— contienen caseína, una proteína que atrapa las moléculas de capsaicina y las aleja de los receptores del dolor. Además, la grasa de estos productos hace que la capsaicina se disuelva fuera de contacto directo con la lengua.  

Truco Vitrinor: Si tu curry está demasiado picante, añade un par de cucharadas de yogur natural justo antes de servir. No solo suavizará el picante, también aportará una textura cremosa deliciosa.

Grasa y aceite: ¡sí, funcionan!

Gracias a que la capsaicina se disuelve en grasa, un truco de chef muy útil es agregar un chorrito extra de aceite o mantequilla a tu guiso cuando se ha pasado de picante. Mézclalo bien y déjalo enfriar. Al solidificarse la grasa en la superficie, podrás retirarla con una cuchara… y con ella, buena parte de la capsaicina.  

Este truco es especialmente útil en guisos y salsas densas donde otros trucos pueden diluir demasiado el sabor.

Otros aliados (y por qué funcionan)

Si quieres ir más allá de los lácteos y el aceite, hay otras formas de equilibrar el picante sin perder el alma del plato:

  • Más ingredientes neutros: añadir más arroz, verduras o patatas diluye la concentración de capsaicina.  
  • Toque de dulzor o acidez: un poco de miel, azúcar o un chorrito de limón puede hacer que el picante se perciba menos intenso.  

Consejos rápidos

  • Evita el agua: no apaga el picante, solo lo dispersa.  
  • Sirve con yogur natural o un poco de nata.  
  • Si has añadido grasa a tu guiso, enfríalo y retira la capa sólida para eliminar capsaicina.  
  • Acompaña con carbohidratos que “absorben” parte del calor.  

Pues ya sabes, el que se pica, es porque no lee los trucos de Vitrinor.