¡Suscríbete a nuestra newsletter !

Cocina

lunes, 8 de enero de 2024

Comida peculiar para gente peculiar

Resulta que hay un día al año dedicado a la gente peculiar. Y es que es verdad que hay gente para todo, también para comer. Y lo que para unos es muy raro, para otros es el pan nuestro de cada día. En este artículo vamos a preguntarnos qué cosas raras comen los demás, y si no seremos nosotros los peculiares a la hora de comer


Al final, todo es cuestión de gustos, solo que hay gustos… y gustos. En temas de comida, ocurre como en casi todo, lo que horroriza a unos, a otros les parece una exquisitez. Dentro de esta división, podemos separar entre platos que ya existen, que unos aman y otros detestan, y luego, el ámbito personal, que algún autor ha denominado “guarrindongadas”.

Melón con jamón, sí, pero bocata de patatas fritas no. Migas con chocolate, sí, bocata de anchoas con leche condensada, no. ¿Por qué? El sentido del gusto es el que más interpretaciones tiene según cada cultura y persona. Y es que al final, lo que está rico es lo que le gusta a cada uno. Todo es cuestión de costumbre.

Y podemos hablar también de materias primas. Algo que en un un país parece súper normal, cuando viene un visitante casi le hace vomitar: erizos de mar, caracoles, algunos crustáceos y cefalópodos… Hay que ver la cara de algunos “guiris” cuando entran la típica taberna andaluza llena de jamones colgando, ¿cómo? ¿patas de cerdo momificadas? Eso sí, si se atreven a probarlo, ya son amigos para siempre...

En el fondo de todo hay un tema histórico/cultural: lo que hemos comido siempre, no nos paramos a analizarlo. En España comemos sangre, entrañas de animales, pezuñas, caracoles, erizos (de mar y alguna época también de tierra). Aquí nos horroriza saber que en algunas zonas del mundo coman perros, y hay visitantes que no pueden creer que le echemos conejo a la paella. ¿Y qué decir del marisco? Lo que para nosotros son unos bichos adorables, para un señor de Wisconsin son extraterrestres.

En otras culturas, comen cosas que para ellos son delicatessen, y a nosotros nos resultan, como mínimo, peculiares:

  • El huevo de mil años, también conocido como huevo pidan, es un alimento tradicional chino. Se crea sumergiendo huevos crudos en una mezcla de arcilla, ceniza, cal, sal y té durante varias semanas o meses. Esto le da a la yema un color verdoso oscuro y un sabor único y “peculiar” por decirlo suavemente.
  • El tiburón fermentado es un plato tradicional en Islandia conocido como "hakarl". Se elabora a partir de la carne de tiburón que se deja fermentar durante varios meses, lo que le da un sabor muy fuerte y un olor penetrante. Es considerado un manjar para los habitantes locales, pero solo para ellos.

En cierta ocasión, se dio a probar a un grupo de chinos acostumbrados a comer el huevo de mil años el tiburón fermentado, y a un grupo de islandeses el huevo de mil años. Como os podéis imaginar, apenas fueron capaces de probarlo sin tener arcadas. Esto prueba que al final, la comida tiene mucho que ver con la cultura y con lo que hemos conocido desde pequeños. Así que, cuando tengas un invitado extranjero y le des a probar un delicioso pincho de morcilla, piensa que él no lo ve como tú.

En Vitrinor, estamos convencidos de que la cocina es probar, disfrutar y estar muy abiertos a todo, queremos que este día sirva para que os animéis a probar cosas que jamás en la vida os hubierais planteado comer. ¡Feliz día de la gente peculiar!