07/03/2018

Cómo cocinar con wok en vitrocerámica

La sartén tradicional china se desarrolló para trabajar con ella sobre un fuego de leña, pero sus evoluciones se adaptan perfectamente a otros usos más modernos sin perder todas sus ventajas y propiedades

Trucos prácticos

Si has instalado una cocina vitrocerámica, ya no tienes por qué perderte la experiencia de preparar platos ricos en un wok. Aunque los puristas añoren los viejos recipientes chinos hechos con hojalata, un asa de madera y una base abombada, preparada para soportar verdaderos surtidores de un fuego alimentado con leña, se están quedando anticuados. Los nuevos materiales y los diseños más modernos te permiten disponer en tu casa y sin gastarte ninguna fortuna de unas sartenes al estilo oriental con el fondo plano, ligeras, cómodas de manejar y completamente adaptadas a las fuentes de calor con las que se guisa en los hogares actuales. Vitrinor dispone de varias opciones de wok para elegir de enorme versatilidad para saltear, cocer al vapor, freír o ahumar y llevar a buen término todas tus recetas favoritas.

Solo hay que tener en cuenta que usar un wok para cocinar en una placa vitrocerámica es sencillo, pero tiene su propia técnica, una mecánica diferente de la que seguimos cuando utilizamos una olla o una sartén tradicionales. Pero si haces las cosas por su orden y sigues unos sencillos pasos, la comida te quedará tan sabrosa como es de esperar en las preparaciones de las cocinas china, vietnamita o japonesa: sellada y bien hecha por fuera, jugosa y sabrosa por dentro.

Los expertos recomiendan curar el wok como se hace con las sartenes antes de su primer uso. Puedes hacerlo untando sus paredes con una capa finísima de aceite, calentándolo hasta que humee y tirándolo después. Si repites dos veces ese procedimiento, el wok estará listo para empezar a cocinar con él.

Altas temperaturas, ahorro de tiempo y sentido del orden

Si vas a hacer un salteado, como es lo más frecuente, hay que tener en cuenta la temperatura. El fuego ha de ser alto y el wok siempre ha de estar muy caliente. Todo debe estar listo, como máximo, en cinco minutos. Todo lo que te lleve más tiempo perderá sabor y calidad. ¿Cómo puedes conseguirlo? Con mucha organización y sin sobrecargar la sartén: nunca es aconsejable preparar más de dos raciones a la vez. Todos los ingredientes que vayas a utilizar deben estar listos y a mano antes de empezar a saltearlos. La carne, ya sea pollo, ternera, cerdo, o una combinación de las tres opciones, cortadas de antemano en tiras largas y no demasiado gruesas, para que la superficie de contacto con el wok sea grande. Lo mismo cabe decir del pescado, que tendremos limpio, libre de espinas y cortado antes de encender el fuego.

Para las verduras, cortarlas en juliana antes de empezar a saltear es una buena opción. Las más duras, como la zanahoria o el brócoli, quedan mejor si antes han pasado un par de minutos reblandeciéndose en agua hirviendo. Si vas a añadir alguna salsa, es mejor hacerlo en el último momento, para que no enfríe el wok. Además, de ese modo, quedará crujiente y le dará un último toque a tu plato.

El peligro de la temperatura alta es que sobrepase el límite en el que los alimentos se queman. Si necesitas rebajarla, añade agua o algún caldo que hayas preparado de antemano. La humedad ayudará a que tus ingredientes queden jugosos y a conseguir una comida apetitosa y sana.